Los libros de SANTIAGO CASTELLANOS

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santiago_castellanos-cropSANTIAGO CASTELLANOS (Logroño, 1971) es doctor en Historia por la Universidad de Salamanca y profesor titular de Historia Antigua en la Universidad de León. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Oxford e impartido conferencias en Nueva York, Chicago o Cambridge. Es autor de varios libros y artículos en revistas académicas nacionales e internacionales. Santiago inició su incursión en el universo de la novela histórica en el año 2012 con la publicación de “Martyrium. El ocaso de Roma“. En marzo publicó su segunda novela, “Barbarus. La conquista de Roma“, un excelente relato sobre el Imperio Romano desde la perspectiva de los godos que emigraban en busca de mejores oportunidades de vida.

 

Con mucho gusto atiendo la invitación de Sergio Geijo, Director de Viatorimperi.com, que amablemente me ha ofrecido la posibilidad de escribir unas líneas sobre los libros que más me han influido a la hora de articular mis dos novelas históricas, MARTYRIUM. EL OCASO DE ROMA, y BARBARUS. LA CONQUISTA DE ROMA, ambas en Ediciones B. Lo hago encantado porque, además, soy de los que piensan que los científicos, los historiadores profesionales o académicos, tenemos que comunicarnos con el gran público. La novela histórica es un canal estupendo para ello, como lo es una revista divulgativa del prestigio de Viatorimperi.com. Hay novelas histórias que marcan, como Juliano el Apóstata de Gore VidalEl Médico de Noah Gordon. No obstante, quiero referirme en esta colaboración a libros académicos. Voy a intentar ser muy breve para seleccionar solamente unos pocos entre cientos de los que, durante años, han influido en la visión que uno tiene del final del mundo romano. No citaré los libros por los sistemas académicos de citación, obviamente, sino de un modo más informal; de hecho, solamente mencionaré los autores y algunas palabras clave de los títulos, a efectos de no aburrir al lector con citas extensas, que en todo caso, a partir de los datos que proporciono, puede localizar sin problemas.

 

El mundo de la Roma tardía, el período tardorromano, que podemos situar entre las reformas de Diocleciano y el final del imperio occidental, esto es, entre finales del siglo III/comienzos del IV y 476, por colocar unas referencias cronológicas, es apasionante. Lo es porque los occidentales siempre hemos mirado a la llamada “caída” de Roma como una suerte de amenaza. Cuando Gibbon, en el siglo XVIII, comprobó el estado ruinoso de los foros romanos, se convenció aún más de la necesidad de escribir una explicación sistemática del final del imperio romano. Sabemos que, en Oriente, al imperio romano aún le quedaba mucha tela que cortar, en lo que se suele conocer como mundo bizantino, por más que ellos mismos se siguieran llamando, en griego, romanos. Así que la monumental obra de Gibbon sobre la decadencia (Decline) y caída (Fall) del imperio romano es una referencia casi inexcusable. Gibbon pensaba que el cristianismo era acaso la principal razón para esa “caída” de Roma. Sobre el final del imperio romano hay en el mundo académico muchos libros y, no pocos de ellos, excelentes; necesariamente tendré que ser muy breve y seleccionar solamente unos pocos. Entre ellos destacaría el de BuryHistory of the Later Roman Empire (1923, aunque tuvo reediciones), o la sistematización de datos sobre el funcionamiento del imperio tardío, The Later Roman Empire, a cargo de Arnold Jones (1964). Este tipo de obras clásicas, a las que se pueden unir trabajos muy recientes sobre la crisis romana, como los publicados en Oxford en 2005 (sí, en la misma ciudad y año los tres) por B. Ward-Perkins (The Fall of Rome and the End of Civilization, sobre la idea del fin de la civilización con el final del imperio romano), P. Heather (The Fall of the Roman Empire, que vuelve al lema y tema tradicional de la caída de Roma), y la monumental obra sobre estructura social por C. WickhamFraming the Early Middle Ages, los tres luego traducidos al español, contribuyen a que comprendamos mejor las claves del final del Imperio, que es el contexto político de las dos novelas. En el caso de MARTYRIUM, centrada en la época de Constantino, yo había estudiado a fondo lo que algunos llaman la “revolución constantiniana” apurando cientos de trabajos académicos, tratando de poner por escrito mis ideas en un ensayo académico que se publicó en 2010 (Constantino, crear un emperador,Sílex). Después vino la novela, centrada en el final de las persecuciones contra los cristianos y en el inicio del despegue del poder de los obispos. Libros como el de H. Drake sobre Constantino y los obispos, o el de R. Van Dam sobre la revolución romana de Constantino, ambos que yo sepa sin traducir al español, fueron determinantes para mi manera de comprender la época constantiniana. En el caso de BARBARUS, además de los libros que voy comentando y otros muchos de los que no tengo ocasión para detenerme ahora, fueron claves los ensayos de algunos autores, insisto que entre otros muchos. Es el caso de varios trabajos de H. Wolfram, de la Universidad de Viena, sobre los germanos en general y sobre los godos en particular, que sistematizaron nuestro conocimiento sobre la formación de los godos, aspecto en el cual dos libros de P. Heather (sobre las relaciones entre godos y romanos, por un lado, y una monografía sobre los godos, por otro). Por otro, W. Pohl, también de Viena, ha desarrollado algunas de las ideas de Wolfram con un cariz distinto, proponiendo la flexibilidad de la formación étnica de estos pueblos que los romanos llaman “bárbaros”; lejos de un modelo rígido, comprendemos mejor la formación de estos pueblos como una acumulación de procesos, y no como una historia lineal. Para terminar esta nota, no quiero olvidar que sobre el auge del cristianismo en el mundo romano hay excelentes síntesis, como la ya clásica de W. H. C. Frend, pero en mi caso los libros de P. Brown (entre otros, sus obras sobre el culto de los santos, o sobre el cuerpo y la sociedad, o sobre la autoridad y el poder) han ejercido una influencia poderosa, toda vez que me hicieron comprender cómo el auge del cristianismo era un proceso complejo, pero que terminó imbricado en el poder, desarrollando sistemas como la liturgia o el culto de los santos que permitieron a sus líderes, los obispos, comunicar con las masas y erigirse en verdaderos líderes de opinión y de poder fáctico y económico.
A intentar explicar al público estos procesos del fin del imperio romano están destinadas ambas novelas, primero MARTYRIUM y ahora BARBARUS.

Coloso de Constantino - Restos en el Patio del Palacio de las Conversaciones 2

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