GLORIA VICTIS. 1. Los hijos de Apolo

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GLORIA VICTISGloria Victis” es un cómic sobre la Antigua Roma, obra del guionista Juanra Fernández (Cuenca, 1970), el diseñador Mateo Guerrero (Cádiz, 1976) y el colorista Javier Montes (A Coruña, 1975). “Los hijos de Apolo” es el primer título de la colección, que al menos contará con tres tomos adicionales. La historia está inspirada en el auriga Aelio Hermeros, nacido en Valeria y fallecido en el circo de Ilici (Elche), cuya lápida se encuentra en el Museo Arqueológico de Cuenca.

 

Nuestro protagonista es el hijo del insigne auriga Aelio Hermeros, fallecido durante una carrera de cuadrigas en el circo de Illici en el 156 d.C., en tiempos del emperador Antonino Pío. Tras la muerte de su padre, Aelio se vio convertido en un esclavo municipal hasta que, un hecho fortuito acaecido en su Valeria natal, doce años después, favoreció su manumisión y el acceso a un nuevo trabajo en la casa de Cayo Nigrino. Aunque Aelio no tiene intención de seguir la estela de su padre, el destino es caprichoso, y su innata habilidad en el trato con los equinos hará que su nuevo señor le trate de convencer para ser su auriga y quién sabe si poder vengar así la muerte de su padre…

 

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Además del mencionado Aelio Hermeros, en “Gloria Victis. Los hijos de Apolo” aparece otro personaje que sin duda alguna contaría con un lugar de honor en el Salón de la Fama del Circo romano, el insigne auriga Diocles. Cayo Apuleyo Diocles, nacido probablemente en Augusta Emerita (Mérida), fue el más famoso auriga de la Antigüedad, con más de mil cuatrocientas sesenta y dos palmas de la victoria y unas ganancias superiores a los treinta y cinco millones de sestercios, más de quince millones de dólares, según el profesor Peter Struck, catedrático de la Universidad de Pennsylvania. Este tipo de espectáculos contaban con una enorme aceptación en la Antigua Roma. La competición estaba compuesta por carros de madera, de no más de treinta kilogramos de peso, tirados por caballos, cuya denominación variaba en función del número de equinos: bigas, dos caballos; trigas, tres caballos; y cuadrigas, cuatro caballos. El vencedor era el primero que alcanzaba la meta tras dar siete vueltas a la spina del circo, evitando las peligrosas naufragia, accidentes de los carros provocados por las altas velocidades, especialmente en los giros, o los roces con el contrario.  Los corredores representaban a cuatro facciones diferentes: la azul o veneta, la verde o prassina, la roja o russata y la blanca o albata. Diocles llegó a correr para tres de los distintos equipos, primero con la blanca, luego con la verde y finalmente con la roja. Estos espectáculos circenses, además de congregar a una enorme multitud de espectadores, que en el Circo Máximo romano se podían acercar a los doscientos mil, suponían una enorme fuente de ingresos para el Erario Público gracias a las enormes cifras que se movían en las apuestas, que además hacían ricos a muchos y llevaban a la pobreza y la esclavitud a otros.

 

El segundo título de la colección “Gloria Victis”, “El precio de la derrota” ya se encuentra a la venta, y el tercero “Némesis” saldrá a la venta el próximo mes de enero.

 

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